Artículos de Marcelo Wio
Triple agente
La vida de Ricardo Suárez es agitada. Es triple agente. Desde una pequeña oficina oscura, con una ventana que da al interior del edificio, oficia […]
Breve commento sulla flatulenza
“Whizzing & pasting & pooting through the day . . . (Ronnie helping Kenny helping burn his poots away!) And all the while on a […]
Espera de café
Serían las tres, tres y media cuando llegué al café ubicado en la esquina de Bravos de la Patria y Telémaco. Hacía años que […]
Escena de “potrero” en la novela El Banquete de Severo Arcángelo
En 1965 se publicó El Banquete de Servero Arcángelo, novela del escritor argentino Leopoldo Marechal – autor de Adán Buenosayres -, que María Rosa […]
De dioses, charlatanes y una tarde de domingo
“Otra tarde de domingo sin salpicaduras de rutina en la que nos abocamos al hecho agonal, a la ceremonia sagrada del balón; en la […]
El día que ni mujer ni hombre lloraron…
“No, woman, no cry; No, woman, no cry. eh, yeah! A little darlin’, don’t shed no tears: No, woman, no cry”, Bob Marley Por […]
Rescatando dos artículos del Journal of Biology of Football
La revista inglesa Journal of Biology of Football se publicó entre 1893 y 1935. Entre sus artículos más llamativos – porque los fenómenos de los […]
El Tratado de Troyon
Afueras de Troyon, 10 de noviembre de 1918 El cabo Perpignan salió de la trinchera, bandera blanca en mano, y se dirigió hacia […]
Paseando por el Maracana
Por Sergio Levinsky (Texto publicado originalmente 23 de julio de 2008 en el blog Ni más ni menos) Si hay algo que genera […]
Literatura y cine: historiadores de una fundación
Hay varias maneras de contar las cosas – la historia, qué tanto -: desde un púlpito, desde un libro hinchado de datos (tan inflamado que […]
La batalla del fútbol
Por Gael Wio Moreno (7 años) Un día de fútbol, los diablos nos invadieron. Pero los derrotamos. Los diablos volvieron. Luchamos, luchamos, pero […]
Los motivos de Deodoro Barrantes
En el pueblo ya habían empezado a componer barruntos y cálculos: a Deodoro Barrantes se le caducaba la pólvora. Hábil y exquisito volante de […]