Escuchado en la esquina de Progreso diferido y San Sígueme

-La Patria, cualquier Patria, sólo es un cementerio de mitologías, un cúmulo inexorable de fabulaciones aquiescentes, consentidas; un basural de traiciones (y tradiciones, inventadas y adulteradas una y otra vez), de confabulaciones grotescas y brutales; un mentidero fastuoso. La Patria es la cristalización de ciertos prejuicios compartidos, ciertas exclusiones y ciertas inclusiones exclusivista; la impostura de unos pocos, defendida ciegamente por muchos…
-Usted es un subversivo, Luchetti…
-¿Le parece?
-¿Y a usted no? Las verdades – o aquello que tiene cierto tufillo a verdad o de verosimilitud – son siempre subversivas. El status quo es una vehemencia (muchas veces, contraria a la razón, a ese grumo que denominamos campantemente realidad) convincente que no admite revelaciones… Es de tercero de parvulario, Luchetti; se aprende entre los columpios y el tobogán.
-Pues seré lo que usted dice, Marchessini; usted parece saber mucho de eso.
-Si usted lo dice…
-Lo digo, lo digo…
-Y…, quien más, quien menos, todos somos potenciales perturbadores de la conveniencia de alguien…

© Marcelo Wio

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