No era nombre ni verbo, apenas supervivencia: reflejo
de estatua gastada - ya sin fieles ni valor
Ni horizonte, ni tártaros, ni la memoria
de un abrazo o un ocaso; ni certeza
o duda o afán. Eclipsado por sí mismo: des-sombrado, des-huellado.
Desprovisto de época y ciencia; una hora
doblada sobre sí misma, agotándose.
Apenas la geología falsaria de un arenero pretérito, sus restos: una zapatilla
en un altillo abrazado a muertes y olvidos.
No era porque no había sido. Una prórroga
de nacimientos, de consumaciones
a la hora de la siesta, mientras duermen las censuras.
© Marcelo Wio
Dejar una contestacion