XXVI (Una noche larga)

Luisito, el mozo, tiró el sobre sobre la mesa alrededor de la cual se congregaban los ácratas.
-Esto no es una casilla de correos – largó Luisitio, y dio media vuelta y enfiló de vuelta hacia la barra.
-Che, si te efurruñás así – le dijo en tono jocoso Epstein -, no dejamos propina…
-Vaffanculo – dejó el otro, tras de sí, como una estela de desprecio insincero.

Foto de un par de pies con medias a rayas azules y rojas (la del pie izquierdo, sobre el dedo gordo, está remendada con un hilo que es de un azul más claro) apoyados sobre el marco (rojo, con la pintura algo descascarada y descolorida) de una ventana abierta, de fondo y algo fuera de foto, el Zócalo:

Mañana después de. Postrimería de largas charlas y tragos acaso aún más largos de tequila con Lima, Belano, Palinuro, Ixca Cienfuegos y algunos muertos de Comala.

No estaba firmada, pero todos en el Conventillo tenían su candidato.

 

© Marcelo Wio

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