Die Jungfrau

¿Cuántas ves? ¿Cuántas crees que somos? ¿Crees en la multiplicación que ofrece-miente el hábil taumaturgo?
Soy una. Una y mis dimensiones, y mis circunstancias como dijo un español, creo. Una y mis posibilidades. Una y mis idiosincrasias. Todas son yo. O yo soy todas y soy una, Yo.
¿Te atreves?
¿Te atreves a saltar?
¿Te atreves a saltaringresar en esta isla de instancias de una misma mujer?
¿Te atreves a mezclarte en el remolino colorido en el que ando siendo o intentando ser-definirme en la unidad diseminada?
¿Qué otra cosa tienes para hacer en esa embestida fría con que Praga te espera para recriminarte alguna ofensa a la salida de la Galería Nacional?
¿Qué ofertas crees que tienen las mujeres efímeras que yo no pueda aventajar?
¿Qué misterios pueden esconder esos cuerpos nuevos ante una juventud de ciento dos años?
¿Saltas?

¿Y qué sucede una vez ingrese en tu mapaterritoriolienzo?
Te ocultas entre la amalgama de telas…
¿Qué sentido tiene…?
¿Lo preguntas en serio? ¿Acaso crees que la Galería está abierta durante la noche?
Otra de sus voces: ¿Dudas?
Otra: ¿Temes?
Otra: ¿Acaso sólo apreciabas los trazos la iluminación la composición?
Otra: ¿Acaso fingías que nosotras no somos más que un simple motivo, una alegoría, una metáfora, una abstracción sin sexosexualidad?
Otra (posiblemente la segunda, que es la misma que la primera y que las otras voces): Eso, meras subjetividades intelectuales.
Otra: Necesidades artísticas…
Otra: Mezquindad, diría yo; que cancela nuestra realidad en nombre un significado con ciertas pretensiones de sublimidad y posteridad.
Otra: Y nosotras encerradas en esta vanidad colorida, ajena, perpetua.
Otra: Sin derecho a una caricia.
Otra: No seamos tan melindrosas… sin derecho a una pasión.
Otra: Una pasión sin consecuencias, sin compromiso.
Otra: Una cañita al aire, que le dicen.
Otra: ¿Duda?
No es que dude… O al menos, no por los motivos que ustedes…
¿Por qué usa el plural casi mayestático? Soy una.
Hablaba con voces varias.
Debe ser el eco de la Galería. Usted confía mucho en sus sentidos, ¿no?
Puede ser…
Bueno, ¿cuál es su duda?
Supongamos que entro, luego, ¿puedo salir?
Si entra, evidentemente puede salir. Una entrada, en sentido contrario, es una salida, ¿no le parece?
Evidentemente…
No sea aprensivo. Sale de la misma manera que entra: salto, y de vuelta de ese lado.

Otra: Y se reincorpora a ese flujo de militantes de la estética…
Otra: … de la sensibilidad…
Otra: … de la intelectualidad fascinada de voyerismo…

¿Y después…?
Otra: ¿Hizo esa pregunta?
Otra: Oh, no…
Ah, no, si empezamos ya con estos planteos, con insinuaciones de estipulaciones futuras, mejor no saltes… Pasan muchos por aquí cada día, no es que ande corta de pretendientes…
Está bien, está bien…
No, no, no está bien. Ya te veo venir… Sos de los que van a gastar la vida volviendo al lugar de los hechos, a pedir reincidencias, a controlar que entre los ropajes no se esconda otro espabilado… Mejor sigue tu camino. Por ahí, he escuchado, hay alguna tahitiana que promete exotismos.

© Marcelo Wio

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